El alabastro es un mineral con características musicales particularmente interesantes. Una propiedad muy valiosa es que no tiene una consistencia muy dura. Con una sierra, se puede cortar fácilmente y dar cualquier forma. Si se lija, se puede conseguir una afinación exacta. Esto permite construir un instrumento litófono con afinación microtonal precisa.
Otra propiedad es su resonancia. La cola de resonancia puede ser de hasta 5» en placas finas. La excepcionalidad recae en el hecho de que normalmente es difícil conseguir una buena resonancia en un litófono; el alabastro cortado adecuadamente es muy resonante y esto lo hace musicalmente extraordinario y bello. Con la morfología del bol/cuenco, la resonancia se alarga mucho más, con colas de resonancia de hasta 20», y con la posibilidad añadida de variar la afinación llenando el interior con agua.
El alabastro posee una belleza atípica que evoca la frágil sonoridad del cristal, con un espectro de sonido a medio camino entre la piedra resonante y la campana del cuarzo. Con las baquetas apropiadas, se consigue un timbre muy particular, con un ataque inmediato a causa de su condición de litófono, pero con gran refinamiento a causa de la posibilidad de precisión y control de la afinación.